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Marihuana legal en España y Europa, ¿es correcto el término?

Marihuana legal en España y Europa, es correcto el término

Tabla de contenidos

En los últimos años vivimos una auténtica revolución en el sector del cannabis. La tímida apertura de las legislaciones europeas y norteamericanas ha dado paso a una sólida apuesta por la legalización de la marihuana tanto de uso medicinal como recreativo. En Estados Unidos ya existen dispensarios de marihuana legal en diversos estados.

Pero, ¿cómo está la situación exactamente en Europa, concretamente en España? ¿Es cierto que se puede emplear el término de “marihuana legal” en nuestro país? ¿Qué hay detrás de todo este movimiento comercial?

¡En este artículo te lo explicamos todo para que puedas tomar decisiones informadas y comprar con garantías si decides hacerlo!

¡Adelante, vamos allá!

Algunos antecedentes históricos

La marihuana, en sus distintas variedades, nos ha acompañado desde que comenzó la civilización hace miles de años. Existen pruebas de su uso habitual en restos del Neolítico, y era una planta muy común en los pueblos del mundo antiguo.

La Cannabis sativa, el nombre científico de la marihuana, también llamado cáñamo, se divide en diversas subespecies (como la Cannabis sativa sativa, Cannabis sativa indica, Cannabis sativa L., Cannabis sativa ruderalis…). El número de variedades es enorme, y cada una de ellas ofrece distintas propiedades en función de su perfil de cannabinoides y terpenos.

Los pueblos antiguos ya conocían muchos usos para la planta. Desde las fuertes fibras del cáñamo (Cannabis sativa L.) hasta los ungüentos terapéuticos, pasando por los usos religiosos, etc.

Es decir, la marihuana era ampliamente utilizada sin ningún problema ni polémica.

Comienza la ilegalización

Con el paso de los siglos, la Iglesia católica fue adquiriendo cierta animadversión por el cannabis debido a que era muy utilizado por sanadores “paganos” o “herejes”, a los que solían acusar de brujería. Estas personas humildes solían paliar las afecciones y enfermedades de los campesinos usando cataplasmas y ungüentos, los cuales podían contener hojas y flores de cannabis.

En su cruzada contra los herejes, el papa Inocencio VIII prohibió el consumo de cannabis en 1484. No se trataba de una decisión terapéutica ni para “mejorar la salud de la gente”, sino un movimiento político-religioso. No fue el único, ya que el Islam también tuvo una actitud similar para atacar a grupos minoritarios como los sufíes.

Más tarde, en pleno siglo XX, Estados Unidos actuó de una manera similar asociando el consumo de marihuana con grupos marginales y oprimidos, como los inmigrantes mexicanos o las personas afroamericanas.

Finalmente, la prohibieron en 1937 y las Naciones Unidas la incluyó en su listado de estupefacientes en la Convención Única de 1961, prohibiendo de facto su cultivo, comercialización y uso en casi todo el mundo.

Es decir, que tras milenios de uso, en realidad su prohibición es de fecha muy reciente, y parece que está más ligada a aspectos político-culturales que sanitarios.

Nuevos descubrimientos

Pero la situación iba a sufrir un vuelco importante: diversos estudios científicos, destacando el descubrimiento del THC en 1964 realizado por el Dr. Raphael Mechoulam, empezaron a abrir la puerta de un uso terapéutico del cannabis. ¿La prohibición era un error? ¡Quizá los pueblos antiguos no lo estaban haciendo tan mal!

A finales de la década de los 80 y en los 90 se descubre el sistema endocannabinoide, un hallazgo revolucionario que cambia todo el paradigma de la marihuana. La comunidad científica empieza a darse cuenta que la relación del hombre con la planta de cannabis era más lógica de lo que se pensó cuando se prohibió.

A partir de ahí, hasta el día de hoy, los informes y estudios se multiplican exponencialmente. Los beneficios de los cannabinoides están cada vez más demostrados, e incluso los más reticentes y prejuiciosos empiezan a rendirse a la evidencia: la marihuana tiene un enorme potencial terapéutico sin descubrir.

La legislación empieza a cambiar

Ante el nuevo panorama, algunos gobiernos empiezan a cuestionar la prohibición del cultivo, comercialización y consumo de marihuana que no sea el cáñamo industrial para la fabricación de fibras. Existen fuertes movimientos defensores que finalmente logran que algunos estados de los Estados Unidos permitan el uso recreativo de la marihuana, además del cannabis medicinal, siempre bajo una serie de normas. Nacen los famosos dispensarios.

En Europa no se ha llegado aún a esa fase, aunque algunos países avanzan lentamente. Sin duda, uno de los pioneros han sido los Países Bajos, con sus famosos coffeeshops donde se puede consumir una amplio catálogo de variedades de marihuana.

¿Y en España?

La situación en España corresponde a un estado de transición en sus primeras etapas. Se permite el consumo personal, pero no el tráfico, comercialización y cultivo que no sea para ese mismo uso personal. Las penas para quienes produzcan marihuana más allá del consumo personal son altas, así como para los que trafiquen con la sustancia.

Sin embargo, España respeta como no podía ser de otra forma la regulación europea con respecto al cáñamo, así que se permite la comercialización de productos cannábicos cuya concentración de THC (el cannabinoide responsable de los efectos psicoactivos) no supere el 0,2%. Es decir, aquellas variedades de marihuana con menos del 0,2% de THC son legales, y se les suele llamar cáñamo industrial, aunque hay muchas disponibles como puedes ver en la web de CDB-muy-barato.com.

En esta extraña situación de transición hacia la legalización total se ha creado un argot para denominar a este tipo de productos CBD: marihuana CBD, marihuana light, cannabis CBD, cannabis light, cogollos de marihuana CBD, marihuana legal, cannabis legal… Todos estos términos en realidad hacen referencia a lo mismo: marihuana con un contenido en THC inferior al 0,2%.

La respuesta a la pregunta…

… de que si el término “marihuana legal” es correcto, es sin duda SÍ. Porque hace referencia a un tipo de cannabis que se puede cultivar y comercializar legalmente, y al fin y al cabo, sigue siendo marihuana.

Eso sí, recuerda que el cannabis legal no produce efectos psicoactivos por su ínfimo contenido en THC, por lo que su uso se orienta más a los posibles beneficios terapéuticos, quedando descartado así el aspecto recreativo.

¿Te ha gustado el artículo? ¡Déjanos tu comentario y no olvides echarle un vistazo a nuestro catálogo!

¡Feliz Cannabis Legal!

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